Congreso Internacional Diáspora, Nación y Diferencia: Poblaciones de origen africano en México y Centroamérica
Miércoles, julio 2nd, 2008INAH
La población afrodescendiente en México es objeto de una discriminación y estigmatización constante que se ha traducido en estereotipos que están fuera de la realidad, y esa problemática, que se observa en todo el mundo, radica en el desconocimiento de la historia.
Para los antropólogos, tanto el desconocimiento de la historia como la negación y la ausencia de reconocimiento hacia la herencia africana de las comunidades negras, sólo podrá cambiarse a través de la reeducación, que permita que los pueblos mestizos asuman su herencia triétnica.
Así lo señalaron estudiosos nacionales y extranjeros durante el inicio de las jornadas académicas del Congreso Internacional Diáspora, Nación y Diferencia: Poblaciones de origen africano en México y Centroamérica, que se efectúa en el Puerto de Veracruz, donde se hizo hincapié en el racismo que históricamente ha padecido este sector poblacional que en México rebasa el 12%.
Al respecto, Maria Elisa Velázquez, socióloga del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que en el caso de México el asunto de la discriminación hacia la gente de piel negra, es un “tanto inconsciente”, donde se cree que este tipo de población no existe en México.
“Por lo general la gente dice: en México no hay negros, los negros son de Cuba o de Brasil. Esto obedece a un desconocimiento sobre nuestro pasado étnico y ello se refleja en ciertas actitudes de intolerancia hacia los afrodescendientes, de quienes se han creado estereotipos caricaturescos, porque sentimos que no son parte de nuestra sociedad”, comenta.
La también investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS), refiere que el problema de la discriminación en México es difícil de cuantificar, sobre todo porque no hay denuncias relacionadas con este tipo de agresiones. “Por ejemplo en la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) no se tienen denuncias concretas, no así en el caso de las relacionadas en el caso de los indígenas”, señala.
En este foro académico organizado por el INAH, a través de la Coordinación Nacional de Antropología, donde se han congregado cerca de 120 estudiosos de Centroamérica, Francia, Senegal, Congo, Canadá, Estados Unidos y México, para reflexionar histórica y antropológicamente sobre las poblaciones de origen africano en Europa y América; Velázquez acotó que el racismo es también una negación y una ignorancia de lo que somos.
Históricamente, el arribo de las poblaciones africanas a América, y en particular a México se dio bajo el esquema de la mano de obra esclava, aunque durante la Colonia el asunto de la intolerancia a este núcleo poblacional, no fue tan notable, toda vez que la mayoría de los esclavos lograron obtener su libertad y llegaron a ocupar puestos relevantes dentro de la sociedad novohispana.
No obstante, es a partir del siglo XIX cuando este prejuicio comenzó a acentuarse, ante la serie de movimientos abolicionistas de la esclavitud que surgieron en el mundo, y posteriormente en el siglo XX con las independencias en América.
“La discriminación es una herencia histórica que definió a las culturas africanas como inferiores, y eso se va venido legando. Hoy este problema también tiene que ver con problemas económicos”, precisa la socióloga, al manifestar que es indispensable hacer una labor de recuperación de esa historia olvidada sobre la llamada “tercera raíz”, es decir, la africana que junto con la indígena y española, dio origen a la sociedad mexicana pluriétnica actual.
Por su parte, Quince Duncan, asesor del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, aseveró que históricamente se ha invisibilizado a la población afrodescendiente, como una manera de negar su existencia, hecho que inclusive entre este sector poblacional no se asume como tal, pese a tener todas las características fenotípicas del africano.
“El problema es que todos hemos sido educados en la misma escuela, donde se nos ha enseñado que no hay negros. Se trata de una mala educación que se ha heredado por cientos de años, lo que yo llamo un “racismo residual”, que es producto de un legado que muchas veces lo practicamos sin ser concientes de ello”.
En este Congreso Internacional inaugurado por Fidel Herrera Beltrán, gobernador del estado de Veracruz, y Rafael Pérez Miranda, secretario técnico del INAH; Duncan estableció que el problema del racismo no podrá superarse hasta que los pueblos de América no se reconozcan a sí mismos, y dejen de lado ese complejo y subdesarrollo mental.
El también escritor costarricense anunció que actualmente, en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), se está negociando una convención contra el racismo que en las próximas semanas será presentado, y que de aprobarse representará un gran paso para la atención a este problema.
El Congreso Internacional que concluirá este 13 de junio, es apoyado por la Universidad Nacional Autónoma de México; el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, y el Institud de Recherche pour le Développement.