Procesos migratorios: detrás de la violencia, visibilizar las prácticas de preservación de la vida

Las cifras sobre violencia y migración en México son contundentes. Hablamos de miles de personas cruzando la frontera sur del país, de miles de desaparecidos, de miles de personas secuestradas. Pero detrás de las cifras se encuentran estrategias individuales para, a través de la movilidad humana, buscar una vida digna. Desde sus propias trincheras y con sus herramientas respectivas, la investigación, la sociedad civil y las prácticas artísticas han tratado esos temas de maneras distintas. El CEMCA ha hecho de los procesos migratorios uno de sus ejes de investigación centrales. De tal manera, dos eventos científicos fueron organizados de manera conjunta en mayo 2019. El primer coloquio, Desafíos de las caravanas de migrantes y realidad de las fronteras, se llevó a cabo en la sede guatemalteca del CEMCA, del 27 al 28 de mayo, con la colaboración de la Embajada de México, del Instituto Cultural de México en Guatemala, de la Embajada de Francia en Guatemala, de la Universidad del Valle, de la USAC y del laboratorio LMI-MESO. Después de ese primer encuentro, siguieron las jornadas de estudio Recibir las migraciones en México. Políticas, imaginarios, transformaciones del espacio receptor en la Ciudad de México, del 29 al 30 de mayo, con la colaboración del Instituto Francés de América Latina (IFAL). Ambos encuentros reunieron investigadores internacionales trabajando desde Centroamérica hasta la frontera norte mexicana, al igual que artistas y actores de la sociedad civil.

El reto de la investigación sobre el estudio de las migraciones

En Centroamérica se experimenta un éxodo que lleva más de 40 años, tiempo en el cual, las estrategias migratorias dirigidas principalmente hacia Estados Unidos han variado según los contextos, las políticas de atención y las dinámicas fronterizas. En el caso de México, se le ha considerado por largo tiempo como un país de partida para los migrantes. Sin embargo, también es un país de tránsito, de pausa, de paradas forzadas y de instalación en el camino hacia los Estados Unidos. Gran parte de los migrantes de orígenes diversos y a veces lejanos, sin poder o sin querer continuar sus travesías, entran en un proceso de asentamiento por un tiempo variable, con consecuencias notables para los territorios y las sociedades de acogida, tanto en la ciudad como en las zonas rurales. Frente a la plasticidad de estos fenómenos y la dificultad de estudiarlos, es necesario que las y los investigadores no oculten las prácticas de cuidado y de vida que las y los migrantes oponen al contexto de violencia que atraviesan. Para tal reto, los encuentros pluridisciplinarios son primordiales. De esta forma, durante las jornadas de estudio en la Ciudad de México se pudo apreciar el aporte de la organización de defensa de los derechos humanos de las mujeres migrantes, LasVanders, a través de su performance Narrarse todas las veces que sea necesario que permite dar voz a las historias de diferentes mujeres y niñas migrantes y plantear la doble discriminación y violencia que estas tienen que afrontar.

Extracto de las cartas leídas en el performance realizado por LasVanders durante las jornadas de estudio sobre migración del CEMCA (clic en la imágen para agrandar)

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Dentro de ese encuentro se pudo presentar también el cuaderno CEMCA sobre Rutas y pausas de los recorridos migratorios África-América publicado en noviembre 2018, coordinado por las doctorasFlorence Boyer, Dolores Paris y Françoise Lestage. Este libro reúne los aportes de trece investigadores y constituye una gran herramienta para pensar conjuntamente los procesos migratorios en dos áreas geográficas distintas: Mesoamérica por un lado, y África del Norte por el otro.

Diálogos entre la investigación, la sociedad civil y las prácticas artísticas

Migr’Art es un proyecto ambicioso de videojuego que se propone abordar los procesos migratorios a través de narrativas numéricas, biográficas y del arte contemporáneo. Realizado por dos investigadoras del CEMCA con el apoyo financiero de la Universidad de Paris 7, Migr’Art permite entender las migraciones centroamericanas y mexicanas hacia Estados-Unidos. Este juego presenta varios recorridos migratorios ‘tipos’ quienes retoman conocimientos científicos ya existentes y datos de campo etnográfico. De esa manera, el jugador va entendiendo la complejidad de las problemáticas migratorias siguiendo diferentes recorridos de migrantes centroamericanos o mexicanos, pero también descubriendo obras de arte contemporáneas originarias de estos mismos países con el fin de conocer el trabajo de varios artistas comprometidos en el tema. Por su forma y sus objetivos, Migr’Art genera una reflexión sobre la articulación entre análisis científico, datos de campo y adaptación a un formato numérico, subrayando la pertinencia de nuevas interpretaciones científicas y de distribución y circulación de conocimientos, haciendo posible un cambio de relaciones entre investigadores, migrantes, profesionales dedicados a la animación y la sociedad civil.

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En la misma dinámica, se ha creado dentro del CEMCA< y en colaboración con LasVanders y con dos poetas mexicanos, Hugo Plascencia y Rodrigo Balam, Rostros, Andares, Gestos y Paisajes, una exposición fotográfica que intenta recoger diferentes narrativas visuales, escritas, biográficas en torno a los procesos migratorios.

Dar voz a las prácticas de vida dentro de la migración a través de la creación artística

Los procesos migratorios tras las caravanas migrantes que surgieron a lo largo de estos dos últimos años han generado muchas dudas, pero también muchas reflexiones e iniciativas, dando cuenta de la urgencia de la situación y de la necesidad de desarrollar una mirada crítica y empática a la vez, buscando espacios para darle voz a los migrantes como protagonistas de sus propias vidas.

En esa línea, se destaca el trabajo de varios artistas. El escritor Dani Zelko, tras haber recorrido varias partes del territorio mexicano y haber conocido diferentes actores de la migración, ya sean migrantes de orígenes geográficos diversos, hombres, mujeres, gente de la diversidad sexual, trabajadoras voluntarias o investigadoras, publicó su libro Reunión. Frontera Norte como fruto de esos encuentros y de las colaboraciones que conllevaron. Tal como lo explica el autor, el procedimiento fue el siguiente: Las personas que lo deseaban le compartían su historia, mientras él lo anotaba todo a la mano, sin grabación, sin preguntas, cosechando la poesía de las personas sin ningún filtro. Cada vez que el narrador hacia una pausa, pasaba a la línea siguiente. Al día siguiente, se imprimían los libros y se hacía una lectura colectiva. De tal manera los poemas quedaban contentos ya que estaban “entre dos personas y no entre dos hojas.”

Asimismo, podemos subrayar el trabajo documental del fotógrafo estadounidense Gregg Segal, quien, al aceptar la invitación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), retrató el equipaje de las madres migrantes venezolanas y de sus hijos en el exilio dentro del proyecto El viaje que nunca termina. Ese trabajo visual plantea las dificultades que viven las madres y los niños en los procesos migratorios, la escasez de recursos y las desigualdades en términos de infancias, maternidades, sueños y deseos.

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